MENTIRAS, SECRETOS Y UN SALTO AL VACÍO: EMILIO OSORIO NOS CUENTA TODO SOBRE EL OTRO PADRE

The Walk.
MENTIRAS, SECRETOS Y UN SALTO AL VACÍO: EMILIO OSORIO NOS CUENTA TODO SOBRE EL OTRO PADRE

Emilio Osorio.

Fotografía: Diego Alanis.

Styling: Rodrigo Alcántara.

Look: Adolfo Domínguez.

Grooming: Robbie Sierra.

Con una trayectoria que comenzó a los ocho años, Emilio Osorio prácticamente ha crecido bajo los reflectores. A sus 23, este actor y cantautor mexicano se encuentra en un momento clave de su vida, consolidando su voz tanto en la actuación como en sus composiciones al piano y la guitarra.

El exitoso estreno de El Otro Padre, su más reciente y desafiante proyecto en Netflix, nos dio el pretexto perfecto para hacer una pausa y conversar con él. Detrás del artista que hoy llega a millones de pantallas, descubrimos a un joven honesto y sin filtros, completamente alejado de cualquier pretensión de perfección.

Emilio es el primero en reconocer sus defectos y en admitir que la diversión —y un poco de rebeldía— son parte vital de la vida. Pero también es alguien con los pies firmemente en la tierra, guiado siempre por el amor, la salud, la libertad y, por encima de todo, su familia. En esta entrevista, nos abre las puertas a su lado más humano, justo en el momento en que el público comienza a descubrir su faceta más madura y compleja.

Si hablaras con alguien que no tiene ni idea de qué va El Otro Padre, ¿cómo le explicarías la serie y cómo lo convencerías de verla?

Lo primero que le diría es: "Yo ya la vi y está muy buena", porque es una verdad. La realidad es esa. Aunque yo salga en los proyectos, trato de que mi criterio sea lo más frío posible, y la verdad es que a mí sí me encantó. Mira, me ha tocado hablar con personas y decirles que la serie trata de una pareja muy bonita, un matrimonio que tiene tres hijos, y de pronto la hija tiene un problema en los riñones. Hay que hacerle un trasplante, y cuando hacen las pruebas de ADN resulta que ella no es hija del papá, ¿no? Y entonces ahí ya se crea una tensión.

Háblanos de Bernardo. ¿Qué fue lo primero que te atrapó de él cuando leíste los guiones de estos 10 episodios?

Creo que lo primero que me atrapó fue su impulsividad y el reto físico que conllevaba. También el hecho de tocar... bueno, sin spoilers, ¿no?, pero toca temas bastante sensibles y muy reales hoy en día con esto de las redes sociales, y creo que eso es súper importante. Aparte, en varias escenas se sobrelleva un humor medio negro y también impulsivo, pero a veces gracioso. Eso también me gusta. Es muy cavernícola y eso me cae bien de Bernardo.

Si pudieras romper la cuarta pared, entrar a la historia y tomar por los hombros a Bernardo justo en su peor crisis dentro de los 10 episodios, ¿qué consejo crudo o regaño le gritarías en la cara para que reaccione?

Creo que tiene que escuchar más a su familia. Ese es el problema: no escucha los consejos, ni a su mamá, ni a su papá; como que se ciega en que él puede resolver todo. En eso me identifico, a veces creo que tenemos que escuchar más, entonces le diría: "Tienes que escuchar a tu familia, es bueno escuchar a tu familia".

¿Cuál fue el desafío más exigente al adaptarte al formato y ritmo de esta nueva producción?

Creo que lo más difícil fue que todos estuviéramos en el mismo... en actuación se le dice "tono". O sea, en cómo decimos las cosas y cómo reaccionamos; que todos estemos en ese mismo tono y en ese nivel de melodrama, pero al mismo tiempo de ficción y realidad. Eso es lo más complicado, y es el trabajo que se lleva a cabo con la dirección y todo el equipo de producción. Además, el formato sí es bastante tardado porque es mucho más cuidado... hay más tiempo para una escena que en otros formatos, ¿no?

El tema de la infidelidad y los secretos enterrados suele generar mucho debate. ¿Qué tipo de conversaciones esperas que el público tenga después de terminar la serie?

Lo que demuestra la serie es que tenemos dos parejas: Emilio y Yolanda, y Ricardo y Maca. Ricardo y Maca son la representación de un amor puro, que por medio de la sinceridad y la verdad ha perdurado a través de los años, y por eso soportan el peso de una mentira. Por otro lado, Yolanda y Emilio son una pareja que ha tenido mentiras sobre mentiras... y esto solamente fue la gota que derramó el vaso, ¿no?

Compartes pantalla con figuras como Silvia Navarro, Manolo Cardona y Erik Hayser. ¿Cómo fue el proceso de creación conjunta y la dinámica en el set con ellos?

La verdad es que grabar con Silvia siempre es un deleite y un gozo para mí, no solamente por la gran persona que es, sino por la actriz que es. Pero conocer a Hayser, a Manolo, a Paola... pues nada, siento que me ponía nervioso, ¿sabes? Como que sí te intimida. Pero ya estás ahí, carnal, ya tienes que darle todo. Tienes que aventarte al ruedo. Yo creo que esta vida es de aventarse al ruedo y, si aprendes algo en el camino, qué chingón, y si no, vas a aprender de las caídas y ya. Les tengo mucho respeto, mucho cariño y estoy agradecido con la vida por haber grabado con ellos.

¿Hay alguna escena o momento específico durante la grabación de la serie que te haya marcado particularmente a nivel profesional?

Mira, en este proyecto hice cosas que no había hecho nunca... como las deshidrataciones. Tuve deshidrataciones corporales específicas para que los músculos se vieran de una u otra manera en ciertas escenas. Eso estuvo bastante interesante, y todo fue gracias a un proceso de nutrición y ejercicio que llevó César Muro, mi entrenador personal. Aparte de eso, emocionalmente hay una escena donde yo regreso de un lugar en específico y me arropan mis papás, Maca y Ricardo. Ese momento fue bastante crítico para mí; como que también estaba sensible en ese instante, entonces se juntaron varias cosas.